Flaco y yo

The WayWe Get By (1)

Flaco llegó a casa poco después de que Madre se marchara.

Padre, hombre tosco y desapacible y a menudo ausente, consintió que aquel perro ocupara el vacío que ella había dejado al abandonarnos cuando yo solo tenía ocho años. Poco pude adivinar de los motivos por los que ella se fue de casa: cosas que tú nunca entenderías, dijo Padre como única explicación. Desde entonces, pasaba las tardes jugando con Flaco; a veces incluso le hablaba de mi tristeza, como si aquel pobre perro entendiera la soledad de un niño que crece sin su madre. Él me miraba con sus enormes ojos tristes como si quisiera consolarme, y a decir verdad en cierta manera aliviaba aquellas punzadas de melancolía.

Padre también se marchó con el tiempo al infierno, seguramente ahogado en su propia miseria que hedía a alcohol y a reproche. No le echamos demasiado en falta, y a decir verdad aquella madrugada de febrero nos olió a libertad, como si el animal y yo fuésemos uno. Pero también Flaco y yo nos íbamos poco a poco haciendo mayores, y a él le llegó la hora una mañana de septiembre. Pobre amigo viejo, le dije. Lloré largas horas sobre su cuerpo sin vida como jamás había llorado a Madre en su ausencia. Por eso, porque me acordé de Madre, quise que su recuerdo nunca me abandonara y cavé una pequeña fosa bajo la encina donde años atrás habíamos jugado tantas tardes de verano.

Fue al reposar en el agujero su maltrecho cuerpo, que sostenía entre mis brazos, cuando mis manos toparon con algo duro y blanquecino. Palidecí por momentos. No fue tanto el tacto áspero de aquella cosa como el pensamiento que cruzó mi mente, aullando como si fuera un fantasma que me heló los sentidos como si fuera la peor de las pesadillas. Horrorizado, tomé de nuevo la pala y me dispuse a cavar con todas mis fuerzas.

Una hora más tarde, acabé con mi terrible descubrimiento. Entre sudor y lágrimas y una vez más al lado del inseparable Flaco encontré la respuesta que siempre había necesitado saber.

Madre había estado todo aquel tiempo bajo la encina.

 

standard-female-72

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s